«NI OSTE, NI MOSTE»

 


ENLACE




Empezamos por ‘oste’. El diccionario lo define como interjección poco usada para rechazar a alguien o algo que molesta, ofende o daña, y lo relaciona con una palabra de origen árabe. En efecto,  أش  (‘ush’) era la exclamación que los hispanoárabes usaban para espantar la caza y, por extensión, también a las personas. En su versión escrita más arcaica aparecía como ‘ox’ y derivó en 'oxte', empleada por Cervantes en el Quijote (2ª parte, cap. 10) y por Quevedo en El Parnaso español (Musa VI, romance 87). Esto motivó que antiguamente la expresión en su conjunto se escribiera como ‘ni oxte ni moxte’. Curiosamente, ‘ox’ dio origen al verbo ‘ojear’, que en la segunda acepción del DLE nada tiene que ver con ‘ojo’, sino que significa ahuyentar la caza con voces, tiros, golpes o ruido, para que se levante, acosándola hasta que llega al sitio donde se le ha de tirar o coger con lazos, redes, etc., y, por extensión, ahuyentar de cualquier manera a personas o animales. Esto queda corroborado con otra rara y antigua expresión recogida por el DLE: ‘oxte, puto’.


En cuanto a ‘moste’, está claro que se trata de una palabra carente de significado propio, un añadido rimado para reforzar esta locución, al estilo de otras muchas que citábamos al principio. Podría haberse originado a partir de una confusión etimológica. Algunos, como Sbarbi, creyeron, por error, que se trataba de sendas contracciones de oiga usted (oste) y mire usted (moste), por lo que no es de extrañar que esto viniera como anillo a dedo para poder justificar su uso tal como hoy lo conocemos, sirviéndose de la consabida rima.




Comentarios