LA PALABRA TESTAFERRO
La palabra testaferro proviene del italiano testa di ferro (literalmente «cabeza de hierro»). Se compone de testa (cabeza, derivado del latín testa) y ferro (hierro, del latín ferrum).
Su origen histórico se remonta al siglo XVI en el Ducado de Saboya (Italia/Francia). Al ser ocupado por el rey Francisco I de Francia, el duque Carlos III quedó relegado a un papel simbólico sin poder real. Su sucesor, Manuel Filiberto, también actuó como una figura decorativa y obediente del monarca francés. Los súbditos lo apodaron sarcásticamente testa de ferro (cabeza dura o cabezón). Con el tiempo, la expresión evolucionó para designar a la persona que presta su nombre o actúa como fachada para encubrir al verdadero dueño de un negocio o transacción

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