La animalización de los políticos durante la Segunda República Española (1931-1936) 

fue un recurso discursivo y gráfico masivo. Se utilizó tanto en los debates parlamentarios como en la vibrante prensa satírica de la época. Esta estrategia buscaba ridiculizar, deshumanizar o resaltar la agresividad de los adversarios en un contexto de altísima polarización ideológica.


1. El fenómeno de "Los Jabalíes" en las Cortes


El  ejemplo parlamentario más  famoso de animalización nació de un discurso del filósofo y diputado José Ortega y Gasset el 30 de julio de 1931. Ortega criticó la actitud de ciertos diputados extremistas pronunciando una frase célebre

«Es de plena evidencia que hay, sobre todo, tres cosas que no podemos venir a hacer aquí: ni el payaso, ni el tenor, ni el jabalí». 
A partir de ese momento, se conoció popularmente como "los jabalíes" a un grupo de diputados de extrema izquierda (republicanos federales y radicales-socialistas). Entre ellos destacaban Ángel Samblancat y Ramón Franco (hermano del futuro dictador). El término hacía referencia a su temperamento impetuoso, su retórica destructiva y su política ruidosa y antigubernamental. Lejos de ofenderse, algunos de estos diputados adoptaron el apodo con orgullo para reafirmar su carácter combativo contra las instituciones tradicionales.

2. La animalización gráfica en la prensa satírica
El verdadero despliegue del "bestiario político" se dio en el humor gráfico. Revistas de derecha y tradicionales (como Gracia y Justicia) y publicaciones de izquierda (como El Be Negre en Cataluña o La Traca en Valencia) utilizaron la fauna de forma constante:
  • Manuel Azaña (el "Monstruo" o "Sapo"): El presidente del Gobierno (y luego de la República) fue el blanco principal de la prensa derechista. Debido a sus rasgos faciales y la dureza de sus reformas, solía ser caricaturizado con rasgos de anfibio, reptil o monstruo ctónico para presentarlo como un ser frío, desagradable y destructor de la tradición española.
  • Alejandro Lerroux (el "Zorro" o "Lobo"): El líder del Partido Republicano Radical era representado frecuentemente como un zorro debido a su astucia política, su capacidad para cambiar de alianzas y su pasado de demagogo transformado en gobernante centrista.
  • Los líderes socialistas (fieras o insectos): Políticos como Largo Caballero ("el Lenin español") o Indalecio Prieto eran dibujados habitualmente por publicaciones conservadoras como fieras salvajes, hienas, o bien como plagas destructoras (langostas o termitas) que devoraban la economía y la propiedad privada.

3. El bestiario anticlerical
La izquierda republicana y anticlerical también recurrió intensamente a la zooloxía para atacar a la Iglesia católica, aliada de los sectores conservadores. En sus viñetas, los obispos y frailes eran sistemáticamente animalizados como cuervos (asociados a la muerte y la rapiña), buitres, o pulpos gigantes que extendían sus tentáculos sobre la educación y las mentes de los ciudadanos.
4. Propósito de esta estrategia
  • Deshumanización: Reducir al rival a un animal anulaba el debate racional y justificaba el odio político.
  • Simplificación: Permitía que el público general identificara los "defectos" atribuidos a un político a través de los vicios populares de un animal (terquedad, cobardía, agresividad).
  • Arma de polarización: Preparó el terreno mental y discursivo para la violencia civil, transformando al adversario ideológico en una "plaga" o "fiera" que debía ser eliminada.
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