Cuando la corrección política adopta el ropaje del sentido común, logra su mayor grado de eficacia: neutraliza el debate político presentándolo como un mero ejercicio de cortesía elemental o de juicio práctico.
1. La doble cara de la «corrección política»
Para entender cómo se articula este mecanismo, conviene distinguir dos formas en que la corrección política interactúa con el sentido común
- Clausura del debate: Presentar una postura (sobre inclusión, lenguaje, género o economía) como de «sentido común» implica que cualquier alternativa es una locura o una falta de ética.
Moralización de la discrepancia: La confrontación de ideas deja de ser un choque entre dos proyectos políticos legítimos para convertirse en un juicio moral sobre la decencia del interlocutor.
Invisibilización del conflicto: Oculta las tensiones estructurales subyacentes bajo un manto de neutralidad o convivencia "armónica
Reflexión filosófica
Como señalaba Hannah Arendt, el verdadero juicio político requiere el consenso intersubjetivo en la esfera pública y el contraste constante de opiniones libremente expresadas. Convertir la corrección política en un dogmático «sentido común» corre el riesgo de sustituir el pensamiento crítico y la deliberación genuina por un automatismo social de aceptación no meditada.
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