LA DEFENSA DE MADRID. MANUEL CHAVES NOGALES. 1938

 



[...]  El pueblo lucha ya en los arrabales de Madrid, hasta donde han avanzado los rebeldes la punta de acero de su vanguardia de tropas marroquíes y legionarias. Pero el pueblo hace la guerra sin contar para nada con los generales que le han sido fieles.

    El Excelentísimo señor don Juan José Miaja y Menant, sentado en su sillón dorado de capitán general, preside impotente el desastre esperando resignadamente el desenlace fatal. espera solo que los milicianos derrotados le asesinen para vengarse de la derrota que invariablemente atribuyen a la traición de sus jefes militares o bien que los generales sublevados se apoderen al fin de Madrid y le fusilen por no haberles secundado en su rebeldía.

    Esta es la situación del general Miaja el día seis de noviembre de 1936.



                                            "CUMPLIRÉ CON MI DEBER"

Son las tres de la tarde. Largo caballero, Jefe del Gobierno y Ministro de la Guerra, llama a su despacho al general Miaja y le pregunta:

             ¿Qué ocurriría si el Gobierno abandonase Madrid?

    El general Miaja frunce el  ceño y contesta:


- El Gobierno debió marcharse antes, cuando todavía era oportuno. Sigo creyendo que no debe permanecer en Madrid, pero so sé cuáles serán las consecuencias de un traslado que tiene todos los caracteres de una huida.

    En el rostro de Largo Caballero y sobre todo en sus ojos atónitos se refleja exactamente la angustia del momento.Quiere marcharse, lo tiene ya decidido y anhela que para su tranquilidad de conciencia el viejo general le garantice que esta huida del Gobierno cuando Madrid está bajo el fuego de la artillería rebelde no ha de provocar fatalmente el derrumbamiento dela resistencia y la catastrófica definitiva. El general Miaja, impenetrable, le ofrece sólo la garantía de su lealtad personal.

    - Sean cuales fueren la decisión del Gobierno y sus consecuencias yo seguiré acatando fielmente las órdenes que se me den y cumpliré con mi deber hasta el último instante.

    La brevísima entrevista ha terminado con un silencioso apretón de manos. El Gobierno decidirá por su cuenta y riesgo. Miaja no desertará de su puesto. Pero se niega a descargar al Gobierno de la responsabilidad de su deserción frente al enemigo.[...]

    Desde el despacho de Largo caballero, se va directamente a las oficinas del Estado Mayor Central, que se hallan en el piso superior del mismo palacio de Buenavista [...]

    A las seis de la tarde y la salida del señor ministro. Largo Caballero, más atónito que nunca  sale del ascensor y se dirige al automóvil que le espera. Le acompañan su hijo, su secretario Aguirre y su ayudante de campo, el teniente coronel Arredondo. Unos paquetes de ropa, unas mantas y unos salvoconductos entregados al chófer delatan la huída. Un periodista merodea por el cuerpo de guardia se acerca indiscreto al señor Largo Caballero cuando éste va a poner el pie en el estribo.

-¿ Alguna novedad, señor Presidente?

-Ninguna.


                                 LAS DOCE HORAS QUE SALVARON MADRID


Se ha hecho de noche. El viejo general advierte al fin que se quedado solo y a oscuras. Sale de las oficinas del Estado Mayor y bajo por la amplia escalera de mármol llena de trofeos militares [...] Al llegar al departamento del Ministro le sale al paso el Subsecretario, general Asensio, que le dice alargándole un sobre cerrado:

-Tengo orden de entregarte esta carta en propia mano
- ¿ Qué pasa?- le pregunta Miaja.

-No sé; las cosas van mal...- contesta evasivamente el general Asensio.
   
 Miaja, irritado y orgulloso, no quiere seguir preguntando. Asensio, por su parte, no acierta a salir de aquella situación embarazosa y permanece ante Miaja sin decidirse a marcharse. Coge un gorra y ante de ponérsela le da vueltas nerviosamente entre las manos-

    -Mira qué gorra más bonita me he comprado- dice por decir algo -

¡Para lo que te va a servir! gruñe Miaja dejándose caer en un butacón. Asensio hace una pirueta y se pone en salvo sin más explicaciones. Unos minutos más tarde estará también. camino de Levante.

Miaja queda hundido en el butacón palpando con sus dedos la carta que le han entregado. En el sobre dice: " Para abrirlo a las seis de la mañana". Tira con rabia la carta sobre su mesa y durante algún tiempo va y viene por la pieza como una fiera enjaulada. Aquello es estúpido.Prohibirle que abra aquella carta antes del día siguiente puede ser criminal.

Equivale a condenar a muerte estúpidamente a millares de hombres[...]

Se informa de quiénes quedan en el Ministerio. De los jefes solo el generalPozas que manda en jefe el Ejército del Centro, esta en su despacho. Miaja  va a buscarle. ER general Pozas se halla efectivamente impasible ante su mesa de trabajo. Es otro general viejo, sordo  además y sin nervios-

    - ¿ Te han dejado alguna orden?
    
   -Me han dejado una carta que no debo abrir hasta las seis de la mañana.
    
- A mí me han dejado otra. ¿ Tú que vas a hacer?

-Esperar.

-¡Yo no! Yo abro esta carta ahora mismo. ¡ Esperar puede ser un crimen!

Dicho y hecho.Miaja rasga el sobre y se encuentra estupefacto con una carta en la Largo Caballero ordena al general Pozas que se retire a Tarancón, a ochenta kilómetros de Madrid, para organizar las nuevas líneas republicanas por si la capital no pudiera resistir.
    
¡Esta carta no es par a mí!-exclama Miaja- Mi carta debe estar en el sobre de la tuya
Pozas rasga también el sobre que el han entregado y allí está, efectivamente, la carta para Miaja-

-¡Es inaudito! Tenían tanta prisa y estaban tan aturdidos que han equivocado los sobres.

Miaja lee a saltos las instrucciones del Jefe del Gobierno[...]
    
 Después de un momento de meditación. Mija se sienta en el sillón  ministerial [...] Luego oprime un timbre y espera. No acude nadie. Nadie. Toca otro timbre, y otro, y otro... y termina oprimiendo frenéticamente todos los timbres a la vez, Nadie, nadie, nadie...

Los cañonazos rebeldes van cayendo sobre los tejados de Madrid con una cadencia constante.

                                                     ANEXO I

TEXTO ÍNTEGRO DE LA COMUNICACIÓN OFICIAL DIRIGIDA POR LARGO CABALLERO, PRESIDENTE DEL CONSEJO  Y MINISTRO DE LA GUERRA , AL GENERAL MIAJA, EN EL MOMENTO DE ABANDONAR MADRID.


«El Gobierno ha resuelto, para poder continuar cumpliendo su primordial cometido de defensa de la causa republicana, trasladarse fuera de Madrid, y encarga a V.E. de la defensa de la Capital a toda costa. A fin de que lo auxilien en tan trascendental cometido, aparte de los organismos administrativos que seguirán actuando como hasta ahora, se constituye en Madrid una Junta de Defensa de Madrid, con representaciones de todos los partidos políticos que forman parte del Gobierno y en la misma proporcionalidad que en éste tienen dichos partidos. Junta cuya presidencia ostentará V.E. Esta Junta tendrá facultades delegadas del Gobierno para la coordinación de todos los medios necesarios para la defensa de Madrid, que deberá ser llevada al límite, y en caso de que, a pesar de todos los esfuerzos, haya de abandonarse la capita, ese organismo quedará encargado de salvar todo el material y elementos de guerra, así como de todo cuanto consideré de primordial interés para el enemigo. En tal caso las fuerzas deberán replegarse en dirección a Cuenca para  establecer una línea defensiva en el lugar que indique el general jefe del Ejército de Centro, con el cual estará siempre Vuecencia en contacto y subordinación para la defensa y el material y abastecimientos que se le puedan enviar. El Cuartel general y la Junta de defensa de Madrid se establecerán en el Ministerio dela Guerra, actuando como Estado Mayor de este organismo el del Ministerio dela Guerra, excepto aquellos elementos que el Gobierno juzgue indispensable llevarse consigo. Madrid, seis de Noviembre de 1936- Francisco Largo Caballero.--Excelentísimo señor general jefe la Primera División Orgánica y comandante militar de la plaza de Madrid»











Así justificó Largo Caballero, presidente del Consejo de Ministro y ministro de la Guerra, el 1 de diciembre de 1936 el abandono de Madrid, desde del Congreso republicano ubicado en el Ayuntamiento de Valencia


CONGRESO DIPUTADOS

AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Martes 1 de diciembre de 1936

( Pag. 6)

El Sr. PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS Y MINISTRO DE LA GUERRA (Largo Caballero) : […] Operando desde los otros frentes con no menos bravura, las fuerzas armadas de la Republica se ban lanzado estos dias, en distintos sitios, a una pujante ofensiva, primera etapa de nuevas acciones decisivas encaminadas a veneer definitivamente a los rebeldes

Ese deber del Gobierno, de llevar la guerra a un piano de conjunto nacional, en el que ninguna fuerza utilizable resultase desaprovechada, fue to que determin6 nuestra salida de Madrid, venciendo todas ]as resistencias intimas y nuestra propia oposición interior a dejar la capital . 

El Gobierno tenia 1a obligación de defender Madrid, desde -el sitio donde 1a defensa fuese mas eficaz, asegurándose la plena libertad de movimientos, y tenia, a la vez, la obligación de defender también la victoria total, enfrentándose con el problema de la guerra, no desde un punto de vista local, sino nacional . En ese sentido Puedo decir que cada día que pasa confirma mas e1 acierto de taL decisión, a la vez que, si algo hubiese que objetar, seria que, por el mismo empeño de permanecer hasta e1 ultimo momento en Madrid, acaso aguardamos mas de to que los intereses superiores de la guerra aconsejaban










Comentarios