EL PALAU DE MALFERIT, MINISTERIO DE JUSTICIA DURANTE LA II REPÚBLICA

EL PALAU DE MALFERIT, MINISTERIO DE JUSTICIA DURANTE LA II REPÚBLICA


Bienvenidos al Ministerio de los imposibles: en Valencia, de la República y con un anarquista al frente




6/11/2016 - 
VALENCIA. A lo largo de esta semana el Cap i Casal celebra las efemérides de un hecho insólito que transformó Valencia durante algunos meses: el establecimiento del Gobierno de la II República en la ciudad. Apenas 80 años antes, la decisión del presidente Francisco Largo Caballero cambió el ritmo de la capital valenciana con la llegada de todas las instituciones, ministerios, organismos generales del gobierno y, por su puesto, el hallazgo de espacios para el "uso con total normalidad" de todas esas dependencias y trabajadores. 

Los espacios fueron encontrados y puestos en funcionamiento a través de dos peculiares 'métodos inmobiliarios'; el primero, la ocupación de palacetes mediante la confiscación o aprovechando la huida de según que familias aristócratas; el segundo, algunas cesiones voluntarias para la causa. Así pues, la actual sede de Les Corts (el Palau de Benicarló) acogió la presidencia del gobierno, mientras que la la presidencia de la República se situó en Capitanía General. Por su parte, el Ministerio de Gobernación se situó en el Palau del Barón de Llaurí, el de Instrucción Pública en actual Nau de la Universitat y el Hotel Palace de la calle de la Paz, el novedoso Ministerio de Sanidad, el primero con una ministra al mando (Federica Montseny) fue a parar al Palau de Berbedel y en la calle Metalurgia, entre otros, se situaron los de Agricultura (Palau de Trenor) y de Justicia (Palau de Malferit).

Foto de 'Mi Revista Barcelona', publicada en 1937 y extraída del fondo de la Biblioteca Nacional


Esa calle Metalurgia no es otra que la actual Calle Caballeros, aunque por aquel entonces todavía influenciada por albergar el Sindicato del Metal. En su número 26 se encontraba el que hoy es el Museu L'Iber, el museo privado de soldaditos del mundo más grande del mundo (sí, en Valencia). El Palau de Malferit acogió el primer ministerio regido por un anarcosindicalista, el protagonista fundamental de esta historia: Juan García Oliver. Expresidiario, camarero, el primer ministro de la historia de España sin formación académica, su temido carácter fue fundamental para dominar los excesos de matanzas populares en una situación de caos: con los magistrados escondidos por temor a represalias y sin apenas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, todos ellos en el frente combatiendo en la Guerra Civil.

Este miércoles, a las 19:30 horas y en esa que fue la sede del Ministerio de Justicia de la República, se celebra una conferencia del investigador Leonardo Mulinas. Él mismo avanza en Valencia Plaza algunas de las ideas básicas en torno a las que se desarolló el genuino gobierno de García Oliver, uno de los cuatro ministros de la CNT que pasaron a formar parte del Gobierno de Largo Caballero y el único con uno de los llamados "ministerios de peso". Un hombre tan peculiar que "la guardia le daba el alto a la entrada del propio palacio por su forma de vestir, aunque en Valencia fue cambiando su estilo de guerrero a un look que podríamos llamar más ministerial".


El que fuera el despacho de García Oliver, ahora ocupado por vitrinas (Foto: EVA MÁÑEZ)


El Ministerio de Justicia estuvo once meses en el Palau de Malferit, con García Oliver entre los días 12 de noviembre de 1936 y hasta el 15 de mayo de 1937 donde sucedería un cambio de cartera que Mulinas describirá más adelante. En aquel momento, los ministerios se dividían en dos áreas de la ciudad: de un lado, los más próximos al Palau de Benicarlo, a las actuales Corts Valencianes; de otro, unos pocos en la zona de la actual calle Pintor Sorolla, con el Palacio de Huarte, por ejemplo, "y dos o tres más que han desaparecido posteriormente". No obstante, de todos ellos, "el de Justicia recibió bombardeos que son descritos por el propio exministro en su libro de memorias El eco de los pasos".

Normalidad ministerial tras el traslado (o fuga) histórica del Gobierno

"La llegada a Valencia del Gobierno y en especial del Ministerio de Justicia no supone un salto abrupto en el quehacer o en sus funciones", apunta Mulinas. Se trasladan una horquilla de 20 o 25 personas "intrínsecas al funcionamiento y cargo del ministro, desde Barcelona (era catalán) y Madrid". La decisión se toma porque "Largo Caballero reúne a su Gobierno y les convence de que, habida cuenta de que Madrid va a ser tomada de manera inminente, hay que salir zumbando". Pero como apunta el investigador, "eso genera el rechazo frontal de los ministros anarquistas que no quieren marcharse. Acababan de entrar en el Gobierno y, de alguna manera, entienden que es un paso atrás en la entereza o vigencia de su posición".

La situación de negociación interna del Gobierno es compleja, pero Largo Caballero les convence para que continúen integrados en la alianza. Finalmente, deciden trasladarse a Valencia y lo hacen "en torno a las siete u ocho de la tarde del 6 de noviembre de 1936, sin que la noticia trascienda a la prensa". La caravana es histórica: "no solo se trasladan los ministros, sino sus personas de confianza, subsecretarios, trabajadores y escribientes, papeles y archivos documentales básicos...". Un traslado que tuvo un punto crítico cuando los sindicalistas les pararon a mitad de camino para darles tres opciones: "o se dan media vuelta y siguen defendiendo Madrid, o les dan un arma y se van al frente como uno más o les fusilan".

El salón donde eran recibidas las visitas del Ministerio de Justicia en Valencia (Foto: EVA MÁÑEZ)

Logran escaparse de aquel asalto pese a que García Oliver, "casualmente, se pierde en el trayecto y no se cruza con este contigente". Él mismo llega a Valencia, regresa casi de inmediato a Madrid y en apenas unas jornadas su equipo ya ha encontrado el Palau de Malferit como sede del Ministerio. Allí se instalan y empiezan a operar "con total normalidad entre los días 12 y 15 de noviembre del 36". Su sustituto Manuel de Irujo, llegaría el 15 de mayo, miembro de un Partido Nacionalista Vasco que se unió a los leales republicanos "a cambio del estatuto propio que se logró durante la guerra".

La justicia revolucionariamente moderna del ministro anarquista



                   El patio donde se situaba la guardia del Minsiterio (Foto: EVA MÁÑEZ)


La situación de la Guerra Civil en España, ya trazada por las ideas de la incomparecencia general de jueces y la situación de anarquía en la seguridad de las grandes ciudades, sufrió un choque con la llegada de García Oliver al frente del Ministerio de Justicia. "La justicia la estaba haciendo el pueblo. La gente se tomaba la misma por su mano y empezaron a funcionar, muy al estilo de la Revolución Francesa, los llamados Comités de Salud Pública. Esto es, cuatro señores que se reunían en algún sitio con una bandera anarquista sobre la mesa y decidían quién debía morir y quién no", apunta Mulinas. La situación "es tan caótica en las calles, en la seguridad de la gente corriente, que se legisla con sucesos y con carácter provisional. En aquel momento no se podía comprender que aquellos cambios en materia de justicia acabarían convirtiéndose en permanentes". 

Y las decisiones fueron de órdago: "la primera, tras la llegada a Valencia y el establecimiento aquí del Ministerio, es volver a Madrid y quemar todos los antecedentes penales habidos hasta la fecha. Sumado a esto, homologa la 'salida natural' de todos los presos de España". Es decir, libertad para todos, después de que el 18 de julio con el alzamiento se abrieran las cárceles. La condonación o indulto general no ayuda a evitar "el enseñoramiento de la calle que tiene el ciudadano. Es la época de los paseos y en Valencia se acumulan los muertos que aparecen en Paterna, en las checas o en cualquier solar. No hay aparato judicial activo y tampoco fuerzas de seguridad".

Para Mulinas, uno de los méritos "esenciales" del exministro "es acabar con 'los paseos'. Lo apoya la historiografía y últimamente ha sido Paul Preston el que más ha abundado en ello. Hasta que llega García Oliver se producen el 90% de los llamados 'paseos'. Esto es, entre el 18 de julio y el mes de diciembre. El 10% restante se acumula casi al final de la guerra, como visualiza la novela Soldados de Salamina (Javier Cercas). 

Mulinas junto a Noguera en una de las dependencias del edificio dedicadas a despachos administrativos (Foto: EVA MÁÑEZ)
Estos son solo algunos de los asuntos que junto al responsable del Museu L'Iber y uno de los actuales propietarios del Palau de Malferit, Alejandro Noguera, se repasaran en la conferencia de Mulinas.

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