CARTA DE DIMISÓN DE ALCALÁ-ZAMORA, 14 DE OCTUBRE DE 1931
Al Consejo de Señores Ministros:
Al cumplirse, desde la tarde de ayer a la mañana de hoy, la condicional a que se supeditaba mi actitud, anunciada al final del discurso del sábado 10, mi ruego, que la casi totalidad de las Cortes y del Gobierno han tenido a bien desatender, cúmpleme tan solo llevar a cabo lo anunciado. Para ello declaro ante los señores ministros. y haré público de esa debida deferencia, el propósito irrevocable de considerarme fuera de la Constitución y obligado a defender su reforma
Asimismo, aunque no olvide el compromiso de sacrificio que me impuse, las circunstancias posteriores al 10, acentuándola inutilidad de aquel, y el ansia de liberación. en aquel acto expresada, me llevan a presentar la dimisión, sin apremios que puedan crear una dificultad, aunque poco probable, pero con la exteriorización bastante a salvar, conmilitones alejamiento del ejercicio oficial de funciones, sobre todo de las parlamentarias, la dificilísima situación de dignidad que se me ha creado.
Las razones determinantes de mi actitud pueden resumirse en las principales siguientes:
1. Conforme anuncié, y rogué sin eficacia, estoy en conciencia fuera de la Constitución votada, y obligado, por contrario, a defender su reforma.
2. La exteriorización, que para ningún espíritu reflexivo puede ser novedad, de tal actitud, favorece a la paz interior y a la república, ofreciendo, dentro de ésta, a la parte sensata y liberal del catolicismo español, un amparo por vías legales que le sustraiga a todas las actuaciones de la desesperación.
3. Si la parte intransigente del catolicismo, contra mi ejemplo y consejo, apelara con execrable insensatez, a cualquier forma de violencia, yo no estaría asistido, intima ni externamente de la autoridad necesaria para reprimir las demasías en defensa de un derecho atropellado
4. Si, por el contrario, fuesen elementos extremistas, de significación contrapuesta, los que intentaran, contra la Ley, anticipar o rebasar la implantación de lo votado, yo no caería contar con la asistencia y medios bastantes y en otros casos frustrar, pronta y totalmente el propósito.
5. Las Cortes, en uso de su soberanía, me han mostrado su casi total desaprobación, y desconfianza, llegando a la amarga manifestación, que preparada con una d ellas tribunas, acompaño mi salida de la Cámara.
6. Aun cuando todas las personas individuales que componen el Gobierno han tenido ayer, incluso en Sui notable discurso D. Manuel Azaña, atenciones, que reconozco y agradezco, para la persona modesta de Alcalá Zamora, el conjunto del Gabinete, y muy señaladamente el señor ministro de la Guerra, omitieron en la sorpresa inicial, y gestión posterior, d ellas últimas agravaciones del dictamen la más mínima consideración a que un presidente, por humilde queso, tiene derecho
7. Yo no podría llevar en lo sucesivo negociación alguna, por trivial que fuese el asunto y de escasa autoridad el interlocutor, en que ligara conmigo otras actitudes del Gobierno, después de las históricas conferencias del 27 y 29 de agosto, comparada con la ejecución, olvidadiza e impotentes de aquellas bases.
8. Todo lo ocurrido, en su tramitación, móviles y resortes, patentiza que no obstante respetados personales, que agradezco a las Cortes, para depositar confianza, reputan un obstaculiza creencia católica, y una garantía otras muy distintas filiaciones, alas cuales en uso de mi libertad y por el firme propósito de no hipotecar, no estoy sometido.
9. Quien no ambiciones posiciones, y es tan fácil para su dimisión, tiene derecho aquelarre ellas masas, tan excitadas hoy, no le juzguen, por apariencias, aferrado, sin dignidad y por codicia, al poder, y a que tampoco se le lance desde éste, cuando ya se le creyera del todo inútil, como si no hubiera querido marcharse voluntariamente.
10. El recuerdo de tantas ilusiones, zozobras y luchas que juntos hemos experimentado y el de las diferencias personales, que hombres de más valer y con partidos moñas numerosos y organizados tras sí, me guardaron, vibran con honda emoción de afecto y gratitud, cuando al retirarles la seguridad de seguir trabajando cuanto pueda, por la República y por España, se despide y les abraza un buen amigo.
Niceto Alcalá-Zamora
NOTAS A PIE DE PÁGINA
(1) Tusell, Javier: «La dimisión de Alcalá-Zamora», en Historia 16 (año 9), nº104 (dic 1984), pp. 23-30. Extraído de: Alcalá Galve, Ángel: Alcalá- Zamora y la agonía de la República, Ed Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2002 pp. 360-363
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