DE FRANCISCO DE VITORIA A RATZINGER: LA TEOLOGÍA ARRODILLADA. ( FE Y RAZÓN)

 

DE FRANCISCO DE VITORIA A RATZINGER:  FÉ Y RAZÓN 

( LA TEOLOGÍA RRODILLADA)




Relación entre la Teología arrodillada, Ratzinger y Francisco Vitoria

 

La expresión «teología arrodillada» describe una forma de hacer teología donde la devoción, la oración y la adoración son inseparables del rigor intelectual y el estudio racional. El concepto conecta el pensamiento de Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) y el legado de Francisco de Vitoria a través de su comprensión sobre cómo buscar la verdad.


Joseph Ratzinger y la Teología como Oración

El Papa emérito Joseph Ratzinger sostenía que la teología nunca debe ser un mero ejercicio académico o un debate teórico desconectado de la vida espiritual. 

La convicción: Para Ratzinger, la fe no se opone a la razón, sino que la eleva. Afirmaba que un teólogo auténtico debe pensar desde la fe vivida. 

El uso de Francisco de Vitoria: El método de Ratzinger exigía fundamentar las cuestiones doctrinales acudiendo directamente a las fuentes clásicas (especialmente a Santo Tomás de Aquino), de la misma manera en que lo hacían los maestros del Siglo de Oro. 

El respaldo de Francisco: El Papa Francisco ha destacado este aspecto, subrayando que el trabajo teológico de Benedicto XVI siempre estuvo marcado por la devoción y la entrega a Dios. 

 

Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca

Fray Francisco de Vitoria, célebre dominico del siglo XVI y fundador de la Escuela de Salamanca, es considerado el padre del derecho internacional. Aunque cronológicamente es anterior a la acuñación de este término moderno, su obra encarna perfectamente el ideal de una teología que busca la verdad con humildad pero con rigor intelectual: La búsqueda de la verdad: Los maestros salmantinos exigían a sus alumnos someter a crítica las tesis y no ser serviles a los autores, construyendo un corpus razonado que partía de la moral y el derecho natural para abordar problemas humanos muy concretos. 

El método: Vitoria revitalizó la enseñanza teológica al desplazar los manuales medievales y adoptar la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino. Su método consistía en escuchar los argumentos en contra, examinar las fuentes y razonar desde la ética cristiana, un ejercicio que unía la razón con la dimensión creyente. 

El legado actual: El Papa Francisco ha ensalzado el trabajo de Vitoria por anteponer el valor irreductible de todo ser humano y cuestionar los límites morales del poder basándose en el derecho natural.  

Ambas figuras representan la convicción de que la auténtica teología requiere tanto del intelecto como del corazón, uniendo la búsqueda de la justicia y la dignidad humana con una profunda vida espiritual.


Entonces un ejemplo seria como el estudio de la Historia de las sociedades humanas te puede acerca a Dios

Exactamente. El estudio de la historia de las sociedades humanas puede ser un ejemplo de «teología arrodillada» si se aborda buscando las huellas de Dios y la verdad sobre el ser humano.

Tanto para la Escuela de Salamanca como para el pensamiento de Ratzinger, la historia no es un caos de hechos al azar, sino el escenario donde se despliega la libertad humana y el plan divino.

El estudio de la historia te puede acercar a Dios a través de tres vías fundamentales:


1. El descubrimiento del Derecho Natural


Vitoria y la dignidad: Al estudiar la historia de los pueblos, Francisco de Vitoria descubrió que todas las culturas, incluso las culturas indígenas recién encontradas en América, compartían una noción innata de justicia y dignidad.

La huella del Creador: Para la teología, este consenso moral universal sobre lo que es justo no es casualidad. Es la ley divina inscrita en el corazón humano, independientemente de la época o la geografía.


2. La historia como búsqueda de la Verdad


Ratzinger y la razón: Joseph Ratzinger explicaba que la historia muestra la constante sed del ser humano por encontrar la verdad y la trascendencia.

El diálogo con Dios: Al analizar los aciertos, el arte, la filosofía y también las tragedias de las civilizaciones, el historiador creyente descubre cómo el ser humano dialoga, responde o se aleja de la llamada de Dios a lo largo del tiempo.


3. La purificación de la mirada (Humildad)


Aprender de los errores: Estudiar el pasado con actitud de oración («de rodillas») exige honestidad para reconocer los errores y pecados cometidos por las propias sociedades cristianas en el pasado.

Reconocimiento de la gracia: Esta humildad intelectual evita la soberbia y lleva a reconocer que el progreso humano depende de la gracia divina y de la fidelidad a los principios morales elementales.

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