50 AÑOS DE PROFECÍAS CLIMÁTICAS APOCALÍPTICAS QUE NUNCA LLEGARON
50 años de profecías climáticas apocalípticas que nunca llegaron
Del enfriamiento global a las ciudades sumergidas, el doctor Javier Vinós repasa medio siglo de alarmas fallidas.
Durante más de medio siglo, científicos, organismos internacionales, líderes políticos y medios de comunicación han anunciado hambrunas globales, nuevas glaciaciones, ciudades bajo el agua, desaparición de la nieve, colapso de ecosistemas y hasta el fin de naciones enteras por causas climáticas. Sin embargo, muchas de aquellas predicciones tenían fecha de caducidad y esa fecha ya pasó sin que se cumplieran.
Así lo sostiene el climatólogo e investigador independiente doctor Javier Vinós, presidente de la Asociación de Realistas Climáticos, quien recuerda que la historia reciente está plagada de anuncios catastrofistas que acabaron chocando con la realidad.
"Las predicciones catastrofistas y apocalípticas vienen de lejos", explica Vinós. "Desde Malthus, en el siglo XVIII, existe una tendencia a realizar pronósticos de desastre que terminan otorgando notoriedad a quienes los hacen".
De Malthus a la "bomba demográfica"
En una entrevista concedida a Libertad Digital, Vinós repasó algunas de las principales alertas medioambientales de las últimas décadas y cómo muchas de ellas nunca llegaron a cumplirse.
El recorrido comienza en 1798, cuando Thomas Malthus advirtió que el crecimiento de la población superaría los recursos disponibles, provocando hambre y miseria generalizadas.
"Existe una tendencia por parte de ciertos científicos, políticos y figuras públicas a ganar notoriedad mediante predicciones apocalípticas", sostiene el investigador.
Según explica, esta dinámica se intensificó en los años sesenta con advertencias sobre una explosión demográfica imparable y hambrunas mundiales inevitables. Entre ellas figura una predicción realizada en 1967 que anunciaba una gran hambruna global para 1975.
Sin embargo, ocurrió lo contrario. La producción agrícola aumentó gracias a los avances tecnológicos y a la Revolución Verde. "Hay comida suficiente para alimentar al mundo. Los problemas son de distribución, no de producción", afirma Vinós.
Cuando el miedo era una nueva glaciación
Antes de que el calentamiento global dominara los titulares, la gran amenaza climática era una nueva era glacial.
Durante los años setenta se publicaron numerosas advertencias. En 1971 se anunció una glaciación para 2020 o 2030; en 1974 algunos estudios afirmaban que los satélites mostraban su rápida aproximación; y en 1976 incluso se hablaba de un "consenso científico" sobre el enfriamiento del planeta y hambrunas inminentes.
Aquellas previsiones surgieron tras varias décadas de descenso de las temperaturas desde mediados de los años cuarenta, lo que llevó a parte de la comunidad científica a plantear el posible final del actual periodo interglaciar.
Según recuerda Vinós, la hipótesis tuvo una gran repercusión pública y política. "Durante unos años se transmitió a la población la idea de que una nueva era glacial era inminente", explica.
El investigador señala que, aunque muchos científicos no compartían esa visión, fueron las posiciones más alarmistas las que acabaron ocupando portadas y espacios destacados en los medios.
Consenso, medios y alarmismo
Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue el concepto de consenso científico. "El consenso tiene poco que ver con la ciencia. El consenso es un concepto político", aseguró. A su juicio, los avances científicos se producen mediante el análisis de datos, la confrontación de hipótesis y el cuestionamiento constante de las ideas existentes.
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Cambio climático y contaminación mental
En este sentido, considera que los medios de comunicación suelen amplificar con mayor intensidad los escenarios más llamativos o dramáticos.
Del agujero de ozono al calentamiento global
Cuando la nueva glaciación dejó de preocupar, aparecieron otras amenazas medioambientales.
La lluvia ácida ocupó portadas durante años. En 1980 se advertía que acabaría con la vida en lagos y ecosistemas enteros. Más tarde llegó el agujero de la capa de ozono, acompañado de predicciones que anunciaban una explosión de cáncer de piel y una catástrofe global.
No obstante, Vinós considera que el problema real existía, pero las consecuencias anunciadas fueron enormemente exageradas. "Se asustó a todo el mundo diciendo que íbamos a morir de cáncer de piel. La realidad fue muy distinta a lo que se anunció".
Del Ártico sin hielo al "caos climático"
Desde finales de los años ochenta, el foco de las advertencias pasó al calentamiento global.
Entre las predicciones más conocidas figuran la desaparición de las Islas Maldivas bajo el mar en 2018, la inundación de zonas de Nueva York antes de 2019, la desaparición de la nieve, un Ártico libre de hielo para 2018 o el anuncio de que solo quedaban 500 días para evitar el "caos climático".
Según Vinós, ninguna de estas previsiones se cumplió en los plazos anunciados. "Si llevamos cincuenta años escuchando que la catástrofe es inminente y no ha llegado, quizá deberíamos replantearnos algunas cosas".
CO₂, reverdecimiento y preguntas abiertas
Aunque reconoce que las temperaturas han aumentado desde mediados del siglo XX, Vinós sostiene que persisten incertidumbres sobre la magnitud exacta del efecto del CO₂.
A su juicio, uno de los fenómenos mejor documentados es el aumento global de la vegetación observado por satélite. "El efecto más claro, más evidente y mejor documentado es el reverdecimiento del planeta", asegura.
El investigador defiende además que todavía existen cuestiones abiertas en la ciencia climática y pide prudencia al interpretar algunos resultados.
"Cuando se afirma que todo el calentamiento observado se debe al aumento de este gas, se trabaja con hipótesis y modelos basados en numerosos supuestos".
Mientras nuevas advertencias climáticas siguen ocupando titulares, el repaso histórico realizado por Vinós deja una pregunta incómoda sobre la mesa: si tantas predicciones con fecha concreta acabaron fallando, ¿por qué el discurso apocalíptico continúa gozando de tanta credibilidad entre políticos, organismos internacionales y medios de comunicación?
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