[...] Un Partido Socialista en el poder que, por las circunstancias que sean, no puede acometer la solución de los grandes problemas económicos con su orientación propia, corre gran riesgo de desdibujarse y confundirse con la psicología y los hábitos de acción propios de los partidos representantes de la burguesía intervencionista y reformadora.
Y un Partido Socialista fuera del poder que acentúe el culto de la violencia, pero no se cuide de construir, al modo de los laboristas ingleses, un programa bien maduro de política gubernamental que comprenda puntos tan esenciales como la socialización de las industrias principales y de las grandes explotaciones agrícolas, la socialización de los transportes, de los establecimientos de crédito y de las funciones principales del comercio, puede fácilmente degenerar en un reformismo revolucionario y violento de psicología y de actuación muy semejante a la del fascio.
CONCLUSIÓN
Hay quien se pregunta si los intelectuales de nuestra época se hallan propiamente a la altura de su misión. En su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Morales y Políticas, un muy querido compañero mío, el profesor D. Manuel García Morente, emitía la duda de si, en nuestro tiempo, no existe una cierta cobardía intelectual; un autor alemán, Paul Szende, ha escrito un artículo bajo el sugestivo epígrafe «La edad de la pereza mental» (Das Zeitalter der Denkfaulheit), y es bien conocido el libro de Julien Benda cuyo título, La trahison des clercs, tiene todo el acento de una imprecación dirigida a los intelectuales de nuestro tiempo.
Análogas imprecaciones fueron también frecuentes en los años de la Revolución francesa, en los cuales la palabra literateur llegó a adquirir una marcada significación despectiva, a despecho de lo cual la literatura de aquella época revolucionaria perdura y perdurará a través de los siglos.
¿Será tal vez que, por la misma razón que las épocas de crisis económica son propicias para la resurrección de todas las veleidades dictatoriales, en ellas suelen prosperar injustas tendencias al sacrificio de la intelectualidad como víctima propiciatoria? (ENLACE)
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