LA SUSTITUCIÓN DEL BIEN POR EL BIENESTAR. (TRASCRIPCIÓN DEL VIDEO)
TRANSCRIPCIÓN
0:00 - 0:36 Buenos días, sus señorías. Mi nombre es Fortuna Tejacinta y aquí da comienzo esta nueva entrega titulada Eclipse total, la sustitución del bien por el bienestar. Esta misma tarde, España asistirá a un eclipse de sol que, siendo un acontecimiento astronómico verdaderamente extraordinario, ha quedado atrapado en la maquinaria del sensacionalismo y la espectacularización. El fenómeno se nos vende como una experiencia irrepetible que hay que consumir sí o sí. Desplazamientos masivos, fiestas, conciertos, retransmisiones, paquetes turísticos, fotografías y vídeos con los 0:36 - 1:16 que demostrar que uno estuvo allí. Todo se convierte en evento, mercancía, producto y contenido que hay que consumir. Y esta es precisamente una de las formas más características de la paganización moderna. No consiste ya en adorar al sol como una divinidad, sino en expulsar al creador para revestir de una aura casi sagrada a la emoción, a la multitud, a la naturaleza, a la pachamama y al espectáculo. Allí donde una civilización cristiana podía levantar la mirada al cielo y reconocer el orden de la creación y la pequeñez del hombre, nuestra sociedad contempla el mismo cielo como un gigantesco 1:16 - 1:57 decorado puesto ahí para proporcionarnos unos minutos o unos segundos de excitación. Ya no se nos invita a contemplar, sino a consumir, no a interrogarnos por el sentido, sino a dejarnos impresionar, no a elevarnos de lo visible a lo invisible, sino a fabricar una imagen que pueda exhibirse en las redes sociales. El eclipse resume así la lógica de unas sociedades de consumo que han desarrollado innumerables mecanismos destinados a mantener satisfechas y entretenidas a las masas. Drogas, alcohol, turismo, sexualidad desregulada, espectáculos deportivos, 1:57 - 2:34 plataformas audiovisuales, viajes o compras aparecen continuamente presentados como caminos hacia la felicidad. Son formas sofisticadas de adormecimiento colectivo. El nuevo opio del pueblo ya no es religioso, sino comercial, tecnológico, psicológico e ideológico. La felicidad queda así reducida a una sensación pasajera desvinculada de cualquier reflexión sobre la vida buena y el fin último del hombre. Si durante siglos nos preguntamos qué es el bien y qué perfecciona objetivamente al ser humano, la modernidad contemporánea solo parece 2:34 - 3:16 preguntarse sobre qué produce más bienestar. Esta transformación constituye una de las mutaciones antropológicas más profundas de toda la historia. Es la sustitución del bien por el bienestar. o dicho, con otras palabras, cambiar o poner los bienes mundanos inferiores en lugar del buen orden del bien. Es el intento de eclipsar el bien, el buen orden. Empezamos, por tanto, esta nueva entrega y a ver si averiguáis en qué rincón de España estoy hoy. Empezamos. Una vida dedicada egoístamente a perseguir la propia felicidad, desentendiéndose del prójimo o de la 3:16 - 3:57 justicia. Difícilmente podrá ser considerada buena. Podemos citar a Heráclito. [música] Si la felicidad consistiera en el placer, los más felices serían los bueyes cuando comen guisantes. [música] Cerramos comillas. Recordamos así que equiparar felicidad a mero goce sensorial rebaja la dignidad humana. Gustavo Bueno enfatizaba que el mito moderno de la felicidad suele privilegiar unilateralmente la perspectiva individualista, el yo quiero ser feliz, [música] feliz en el sentido de la felicidad canaya. Mientras que esa visión simplista relega o trivializa la 3:57 - 4:38 dimensión política y moral. La buena vida no puede reducirse al ideal hedonista individualista sin referencia a la vida en común del todo social y político, donde se desarrolla precisamente la vida de ese individuo. Si trazamos una breve genealogía del ideal del bienestar social propio de nuestras sociedades del bienestar, observaremos que la preocupación por la felicidad terrenal es relativamente reciente, [música] consolidada a partir del siglo XVII con la Ilustración y sobre todo con las políticas del estado de bienestar en el siglo XX. [música] Durante el gobierno de Bismarck, más 4:38 - 5:16 adelante en la Unión Soviética o con el New Deal de Roosevelt [música] institucionalizó la idea de garantizar ciertas condiciones de vida para la población, salud, seguridad económica, ocio, etcétera. Condiciones que antes no formaban parte de las prioridades estatales. De esos esfuerzos surge el modelo ideal de calidad de vida que impregna las sociedades democráticas de nuestros días. [música] A medida que avanzaba el siglo y el proceso de secularización y descristianización [música] de nuestras sociedades se aceleraba, fue configurándose una antropología profundamente 5:16 - 5:56 individualista, no porque negara la existencia de vínculos sociales, sino porque tendía a interpretar dichos vínculos desde la perspectiva particular y exclusiva del individuo, [música] de manera que la familia, la comunidad política, la patria, la tradición, la religión o la cultura aparecían legitimadas en la medida en que favorecían un mayor grado de bienestar personal. [música] Pero toda sociedad necesita afrontar problemas que no pueden resolverse apelando únicamente al bienestar inmediato de sus miembros. La continuidad histórica de una nación, la 5:56 - 6:34 defensa del territorio, [música] la transmisión de una cultura, la estabilidad institucional, la educación de las nuevas generaciones o la protección de determinados bienes comunes, exigen con frecuencia sacrificios, [música] renuncias y decisiones que difícilmente podrían justificarse desde una lógica puramente hedonista, [música] utilitaria e individualista. La historia de las civilizaciones ofrece innumerables ejemplos de esta realidad. Todas ellas [música] han exigido, en mayor o menor medida, deberes compartidos, lealtades, vínculos de 6:34 - 7:13 pertenencia, sacrificios personales y una disposición a anteponer determinados bienes colectivos a los intereses particulares cuando las circunstancias lo hacían necesario. La felicidad, entendida exclusivamente como satisfacción subjetiva, resulta incapaz de explicar esta dimensión de la realidad política. Por otro lado, la estabilidad de las sociedades modernas suele darse por descontada y poca gente se pregunta, ¿qué hace posible que una sociedad política continúe existiendo como tal? [música] Cada uno de nosotros nacemos dentro de 7:13 - 7:54 un estado ya constituido. Hablamos una lengua que no hemos creado nosotros mismos. Disfrutamos de instituciones que encontramos funcionando antes de nuestro nacimiento y damos, por supuesto, que seguirán existiendo cuando nosotros desaparezcamos. Esa apariencia de normalidad oculta el hecho de que toda comunidad política está sometida a tensiones internas, amenazas exteriores, transformaciones demográficas, conflictos culturales y religiosos, crisis económicas y disputas por el poder que pueden derivar rápidamente en procesos de decadencia o incluso de desaparición de esa misma 7:54 - 8:32 sociedad política. Pues bien, cuando esta perspectiva se recupera, la política cambia inmediatamente de escala, [música] porque ya no aparece como una simple técnica destinada a producir satisfacción individual en los ciudadanos, sino que aparece como la actividad orientada a preservar la existencia misma y la continuidad de la comunidad histórica concreta. Por eso gobernar significa mucho más que administrar recursos o distribuir prestaciones sociales. Gustavo Bueno recuperó de la filosofía griega la idea de eutaxia, 8:32 - 9:10 actualizándola para designar precisamente la capacidad efectiva de un estado para conservar su estructura y garantizar las condiciones materiales de su permanencia. La diferencia respecto de la felicidad resulta inmediatamente visible. Puesto que si la felicidad pertenece al orden de la experiencia subjetiva, la eutaxia pertenece al orden de las instituciones y puede analizarse históricamente a través de fenómenos objetivos tales como [música] la estabilidad del poder político, la fortaleza de las instituciones, la defensa del territorio, la integración de la 9:10 - 9:44 población, [música] la capacidad fiscal, la seguridad, el control de la criminalidad o la continuidad del propio estado. [música] La historia está llena de episodios en los que comunidades [música] enteras aceptaron privaces para asegurar su propia supervivencia. La propia existencia de una sociedad presupone la disposición de sus miembros a reconocer ciertos bienes cuya importancia excede el interés inmediato de cada persona considerada aisladamente. [música] Esta es la razón por la que el bien 9:44 - 10:23 común no puede identificarse con la suma de felicidades privadas. El bien común, por ejemplo, desde la tradición católica, nunca hizo referencia [música] a la suma de felicidades privadas. Jamás. El problema de nuestro tiempo comienza cuando la felicidad, entendida como bienestar, pasa a ocupar el lugar que durante siglos había correspondido al bien común y se convierte en el criterio absoluto desde el que pretendemos juzgar la verdad, la moral, la educación, la economía y la propia política, [música] el propio que hacer de nuestros políticos. Las consecuencias de este 10:23 - 10:59 desplazamiento atraviesan prácticamente todos los ámbitos de la vida contemporánea. La política promete felicidad antes que grandeza o justicia. La economía identifica el progreso con el aumento del consumo. La educación se preocupa más por el bienestar emocional de los alumnos que por la formación de su carácter. La cultura se valora por la intensidad de las experiencias que proporciona. Incluso la religión es interpretada con frecuencia en función de los beneficios psicológicos que produce en el individuo. No tratamos aquí de negar la importancia del 10:59 - 11:35 bienestar. El problema comienza cuando esos bienes se convierten en el fundamento mismo de todo lo demás, de la praxis política, de la moral, de la economía, la educación, la religión, etcétera. En conclusión, el bien común que desde la [música] tradición cristiana, que es la que ha configurado Europa y que hacía referencia al bien compartido, a un bien con mayúsculas trascendente a los intereses privados, pues bien, ese bien común ha sido progresivamente reinterpretado desde la ideología del bienestar, pero no todo puede medirse mediante la satisfacción subjetiva de 11:36 - 12:14 los individuos. Los bienes más valiosos son aquellos que trascienden al individuo, lengua, religión, patria, tradición filosófica, orden jurídico, familia, etcétera. [música] Su valor no depende exclusivamente del bienestar inmediato que proporcionan al individuo, sino de que hacen posible la existencia misma de la sociedad compartida en la que la vida de ese individuo se despliega. La gran transformación de la modernidad ha consistido en sustituir el bien superior por un conjunto de bienes inferiores y en consecuencia la función de la política se ha visto reducida en 12:14 - 12:59 muchos casos a administrar una serie de satisfacciones particulares olvidando qué bienes merecen realmente ser conservados, defendidos y transmitidos. Y hasta aquí la entrega de hoy. Espero que hayáis descubierto, averiguado en qué rincón de España me encuentro hoy. Nos vemos el sábado que viene con una entrega muy especial, [música] una entrevista muy potente con un invitado de excepción. No os la perdáis. Y como siempre, pues muchas gracias por estar ahí un día más al otro lado de la pantalla. Recordad dadle al botón gracias al botón miembros en caso de que podáis apoyar el sostenimiento económico 12:59 - 13:32 de este proyecto hispánico Fortunata y Jacinta. Dadle al me gusta, estad pendientes también de las notificaciones, dadle a la suscripción, compartid, por favor, estos vídeos con aquellos conocidos, amigos, familiares que creáis que puedan tener interés en este tipo de contenido. Nos vemos el sábado que viene y recuerda, si no conoces al enemigo ni a ti mismo, perderás cada batalla. Hasta luego. [música]
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