PREMISA: CUANDO COINCIDEN EL RELATIVISMO MORAL Y LA SUPERIORIDAD MORAL, ESTAMOS ANTE UNA MEZCLA EXPLOSIVA.
PREMISA: Cuando coinciden el relativismo moral y la superioridad moral, estamos ante una mezcla explosiva.
Totalmente de acuerdo. Esa combinación es una de las mayores paradojas de la conducta humana contemporánea y, como bien dices, un terreno sumamente volátil.
Cuando ambos conceptos se cruzan, suele ocurrir lo siguiente:
1. La paradoja del "Relativismo Asimétrico"
Relativismo para mí, juicio para ti: Se recurre al relativismo moral ("todo depende del contexto", "no hay verdades absolutas") para blindarse ante cualquier crítica externa.
Inmunidad crítica: Sin embargo, esa misma flexibilidad desaparece cuando se evalúa al adversario: ahí se adopta una postura de absoluta superioridad moral, juzgándolo de forma tajante e inflexible.
2. La trampa del nihilismo armado
Cuando la moral se vuelve puramente relativa, las normas compartidas pierden valor. Pero si a eso le sumas una actitud de superioridad, la persona o el colectivo siente que tiene licencia para imponer su visión o cancelar al otro, convencido de que su "causa" justifica el doble rasero.
En las redes sociales, por ejemplo, se ve a diario: un bando justifica cualquier metedura de pata propia bajo el pretexto del "contexto" o la "libertad de expresión" (relativismo), pero descuartiza al rival al menor descuido usando una vara de medir puramente dogmática (superioridad moral).
En la política, esto se traduce en la pérdida total de la autocrítica y en la legitimación del "el fin justifica los medios". Y en el ámbito académico o cultural, termina creando dinámicas de censura o "cancelación" donde el debate racional deja de existir.
En resumen: Es una combinación peligrosa porque destruye la posibilidad de un debate honesto: deshabilita las reglas del juego cuando le conviene, pero exige la victoria cuando le beneficia.
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