El cuadro de Francisco de Goya conocido como Duelo a garrotazos (al que en el siglo XIX se le dio el título erróneo de "Dos boyeros" o "Dos forasteros") no fue pintado como un lienzo tradicional de caballete, sino como un mural al óleo directamente sobre la pared de la Quinta del Sordo.
Originalmente las piernas no estaban enterradas sino que los dos hombres estaban de pie un campo de hierba.
La idea de que estaban atrapados o enterrados hasta las rodillas es consecuencia de una mala restauración posterior.
¿Qué pasó realmente con las piernas?
- La obra original: Cuando Goya pintó el mural en la Quinta del Sordo, retrató a los hombres peleando sobre un prado. Así lo describieron los primeros testigos (como Charles Yriarte en 1867) y así se comprobó gracias a las fotografías antiguas de Jean Laurent tomadas antes de arrancar los frescos.
- El error del restaurador: En 1874, el restaurador Salvador Martínez Cubells se encargó de trasladar la pintura de la pared al lienzo. El mural estaba muy deteriorado y, al limpiar y rellenar las partes inferiores perdidas, Cubells tapó las piernas con matorrales o montículos de tierra.
- La prueba científica: Las radiografías y estudios técnicos del Museo del Prado han confirmado que debajo de las capas de pintura de la restauración se conservan las piernas completas de los personajes.
Este cambio accidental alteró el significado de la obra de Goya. Al parecer sepultados, se creó el mito de las "dos Españas" atrapadas y condenadas a destruirse mutuamente sin poder escapar. En realidad, los personajes tenían total libertad de movimiento en el campo, lo que hace su violencia aún más voluntaria e irracional
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