Un muro político pasa a ser una trinchera en el momento exacto en que la polarización deja de ser una estrategia discursiva o de contención ideológica y se convierte en una guerra de desgaste defensiva y permanente.
El paso del muro a la trinchera
• Del aislamiento a la confrontación: Un «muro» busca aislar al rival o frenar su avance (un cordón sanitario). La «trinchera» implica atrincherarse para disparar al enemigo, haciendo imposible cualquier punto de encuentro o pacto de Estado.
• Invasión de las instituciones: El conflicto sale del debate parlamentario y salpica al Poder Judicial, a los medios de comunicación y a los órganos constitucionales, que son utilizados como parapeto o armamento político.
• Bloqueo de la deliberación: En la trinchera no hay espacio para la persuasión ni para el matiz; todo argumento del adversario es descalificado automáticamente por venir del "otro lado".
Indicadores en la política actual
• Deshumanización y deslegitimación: El adversario deja de ser un competidor legítimo y pasa a ser visto como una amenaza existencial para la democracia o para la patria.
• Desaparición del centro político: Los espacios de consenso desaparecen. Se exige alineamiento total: se está en un bando o en el enemigo.
• Legislación defensiva: La producción normativa ya no busca resolver problemas estructurales a largo plazo, sino blindar la posición del bloque propio y debilitar las bases del bloque contrario.
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