ANDRES TRAPIELLO: «BUENAS NOTICIAS» 23 DE MARZO DE 2024
Revista de prensa
Buenas noticias al fin
Este artículo se publicó originalmente en El Mundo.
Sábado, 23/Mar/2024 Andrés Trapiello El Mundo
Al fin buenas noticias: Pablo Iglesias ha abierto una taberna en Lavapiés. Le ha dado el nombre de Garibaldi en recuerdo de una de aquellas Brigadas Internacionales de las que Chaves Nogales decía en 1937: «Receptáculo de todos los criminales aventureros y desesperados de Europa». Y eso que Chaves no conocía aún las fechorías de André Marty, que dirigía esas fuerzas mercenarias (como también lo fueron las mehalas del otro bando) a punta de pistola.
Se ve que Iglesias, que es un perdedor, sigue soñando con la guerra civil (no confundir vencido con perdedor: honor a los vencidos). La buena noticia en realidad no es que haya abierto un bar, sino que haya decidido olvidar al fin y ahogar sus penas en vino (y si tienen buen beber, respeto también a los borrachos).
La segunda buena noticia es que Sánchez y Feijoo ante las elecciones catalanas podrán al fin explicar qué proyecto tienen uno, para España y el otro, para Cataluña.
Una de las pocas cosas buenas que ha traído la Ley de Memoria Histórica ha sido la profusión de libros sobre la guerra civil. Se publican tres o cuatro cada semana, algunos muy buenos. El último es extraordinario. Otra buena noticia. Lo han escrito los historiadores competentes, Fernando del Rey y Manuel Álvarez Tardío: Fuego cruzado. La primavera de 1936. Seiscientas páginas en cuarto más cien de apéndices y bibliografía de las que lleva uno leídas 433. No se puede soltar: es un relato casi detectivesco, día por día, desde el 16 de febrero de 1936, con el triunfo del Frente Popular, al 18 de julio, inicio de la guerra civil. Su novedad no reside tanto en su minucioso estudio de la violencia (el más completo hasta la fecha) o en cruzar de manera sagaz las perspectivas, sino en su voluntad ecuánime, enemiga como se sabe de la equidistancia. Resumiéndolo mucho: la guerra, primero, y la dictadura y el exilio, después, han condicionado la mayor parte de los estudios sobre esos cinco meses decisivos del Frente Popular. Muchos podían desear entonces una revolución de un signo u otro, pero nadie podía prever la devastación que traerían. Las derechas justificaron sus crímenes y el posterior golpe de Estado en «las agresiones marxistas» y el caos al que las mismas derechas contribuían; y las izquierdas sus crímenes en el miedo al fascismo. El ensayo general (eso fue la Revolución de Octubre del 34) puso sobre aviso a todo el mundo. Había sido «el más brutal golpe asestado a la democracia republicana», que dejó el país bañado con la sangre de cientos de asesinados, primero, y luego miles de encarcelados y represaliados. La amnistía del Frente Popular los sacó a la calle y rehabilitó, y estos pidieron justicia, y cuando no, venganza.
De esto hablamos: en los cinco meses de gobierno del Frente Popular se produjeron en España casi mil episodios de violencia extrema, en algunos casos tumultuaria, que ocasionaron 2.143 víctimas: 484 muertos y 1.649 heridos graves, para ser exactos. Fueron víctimas en la izquierda unas setecientas, y unas quinientas en la derecha, aunque los responsables del inicio de la violencia fueran en un 75% de izquierdas. Váyase lo uno por lo otro. El periodo «más luminoso» de nuestra historia, según Rodríguez Zapatero.
El Frente Popular puso de acuerdo al trotskista Maurín y a la estalinista Pasionaria («El octubre glorioso del cual nos enorgullecemos), a burgueses como Azaña, partidarios de la diosa Razón, y a quienes como Largo Caballero decían: «Triunfaremos, no por ser razonables, no por tener razón, sino porque seremos los más y los más fuertes y tendremos la fuerza en nuestra manos. No es suficiente la razón. (...) No ha nacido ningún régimen nuevo sin que haya derramamiento de sangre y violencia. (...) Las derechas en España deben haberse terminado ya. No piense nadie en darles el poder».(1)
Yo ya sé que no se deben extrapolar las cosas y que el «seremos más» y el odio a las derechas de Largo Caballero no son los mismos que el «somos más» de Sánchez ni el muro que este quiere levantar entre españoles. Y que el Frente Popular de 1936 no tiene que ver con el de 2023. Para empezar, en aquel todos eran republicanos. En este, en principio el Psoe no lo es. Existe, sin embargo, una coincidencia: Azaña se dejó secuestrar por los socialistas bolchevizados y comunistas (una frivolidad narcisista que pagó bien caro, como él mismo acabó reconociendo), y Sánchez (otro narcisista irredento) por quienes desean para Cataluña y el País Vasco la independencia, incluso delictiva: sin ellos no podría seguir en la Moncloa.
Por eso es una buena noticia saber que Sánchez explicará al fin en qué ha mejorado España pactar y gobernar con quienes quieren acabar con ella. Feijoo, a su vez, tendrá tiempo para decirnos, si gobernase el Pp, cómo revertirá en Cataluña el destrozo democrático que ha causado Sánchez a la igualdad entre españoles con su amnistía.
La historia no se repite, aseguran algunos. Pero a veces se prefigura: «Para dictar justicia de clase no hacen falta magistrados reaccionarios. Basta con un panadero, que no importa que no sepa de leyes, con tal que sepa lo que es la revolución». Cámbiese revolución por procés, y podría ser Puigdemont anteayer hablando de lawfare y anunciando su vuelta. Lo del panadero lo dijo la socialista Margarita Nelken.(2) Pablo Iglesias podrá poner ahora su foto en esa taberna. En más de una ocasión la ha citado con admiración sincera, quiero decir al borde del llanto.
Andrés Trapiello, escritor.
NOTAS A PIE DE PÁGINA
(1) Claridad , 6 de abril de 1936,p 9:
“HA QUEDADO SELLADA LA UNIDAD DE LAS JUVENTUDES MARXISTAS
A las diez y media el presidente del acto Francisco Largo Caballero pronunció las siguientes palabras:
“Camaradas:
Ha sido para mí un gran honor la invitación que me ha hecho la Comisión organizadora de este acto para presidirlo.
Este acto tiene por objeto daros cuenta de la unificación de las fuerzas juveniles españolas comunistas y socialistas.
Solamente os digo que yo vengo aquí como notario, a tomar fe de vuestros propósitos, a poder confirmar por mí mismo el deseo de la juventud española de unirse, de prepararse para el momento definitivo, que yo sospecho no tardará mucho en llegar.
Todos observaréis que esa coyuntura, ese instante en que el proletariado ha de cumplir su misión histórica, se aproxima a pasos de gigante, y es necesario que entonces todos, absolutamente todos, puesto que nos une una finalidad común, nos agrupemos, nos unamos, para que en ese momento ninguna de las fuerzas coercitivas del estado burgués sea suficiente para contrarrestar la pujanza de la masa trabajadora, que es la que, en definitiva, tiene que apoderarse del Poder político para dominar a la clase burguesa. Camaradas: Es indudable que hay que ir precipitadamente a la unificación de todo el proletariado español. Hace falta la unificación de los partidos marxistas.
Fijaos bien, camaradas, en lo que estoy manifestando, que es la prueba, como digo, de que la coyuntura por la cual la clase obrera ha de apoderarse del Poder político y establecer la dictadura del proletariado, que es la verdadera democracia, ha de venir a pasos agigantados.
Si para ello es preciso, si para ello es necesario saltar por encima de conveniencias y de circunstancias especiales, saltará, porque no ha nacido ningún régimen nuevo sin que haya habido derramamiento de sangre y violencia.
Si esta energía la tenemos entonces, ya pueden todos los organismos del Estado renunciar al ejercicio de sus prerrogativas, porque no podrán con la clase trabajadora, porque será arrolladora la muchedumbre y arrollará todas las instituciones de la clase burguesa para, sobre sus ruinas, implantar una nueva sociedad, más justa y más humana”.
(2) El Socialista 26 de marzo de 1936, página 3
Recordó luego que en la minoría socialista defendió la necesidad de que el Partido Socialista tuviera gobernadores; pero hubo varios compañeros que pusieron el grito en el cielo diciendo que no teníamos gente preparada. Y así, no se, fué a los Gobiernos civiles porque les merecían más garantías cualquier picapleitos sin pleitos: o cualquier periodista fracasado, adulón y sin preparación. (Aplausos.)
Ocupase después de la organización de la Justicia y la Magistratura; destacando que el presidente del Tribunal de Moscú, camarada Smirnoff, es un antiguo panadero que dejó la pala y el horno para dictar justicia de clase, sin que los Soviets se preocuparan de si tenía o no preparación para ello.
Aludió a lo ocurrido con el juez que ha condenado a un mes a los autores del atentado contra Largo Caballero, diciendo que debieron ser destituidos todos los magistrados reaccionarios.

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