LA BATALLA DE BAILEN ( DEL 18 DE JULIO DE 1802 AL 22 DE JULIO DE 1808)
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La Rendición de Bailén. José Casado del Alisal. Museo del Prado.
La Batalla de Bailén se desarrolló durante la Guerra de la Independencia Española y tuvo lugar principalmente el 19 de julio de 1808.
Aunque los movimientos de tropas y los enfrentamientos menores en la zona de Bailén (Jaén, España) comenzaron unos días antes, en torno al 16 de julio, la batalla decisiva y el grueso de los combates se concentraron enteramente en la jornada del día 19.
Finalmente, el 22 de julio de 1808 se firmó la Capitulación de Andújar, donde las tropas francesas del general Dupont se rindieron oficialmente ante el ejército español del general Castaños.
El 18 de julio de 1808 fue el día de los preparativos clave y los movimientos tácticos decisivos que desencadenaron, pocas horas después, la famosa batalla. Fue la calma antes de la tormenta, marcada por dos hechos fundamentales:
1. El ejército español ocupa Bailén
Durante el día, las divisiones españolas comandadas por el general Teodoro Reding y el marqués de Coupigny se reagruparon y ocuparon el pueblo de Bailén. El plan inicial del general Castaños era hacer una pinza para atrapar a los franceses, por lo que Reding tenía órdenes de marchar hacia Andújar para atacar al general francés Pierre Dupont por la retaguardia. Las tropas españolas acamparon a las afueras de Bailén para descansar y emprender la marcha de madrugada.
2. La retirada nocturna de Dupont (El detonante)
Por su parte, el general francés Dupont, que se encontraba en Andújar, se dio cuenta de que corría el riesgo de quedar completamente rodeado y aislado. Al caer la noche del 18 de julio (alrededor de las 22:00 o 23:00 horas), Dupont ordenó la evacuación silenciosa de Andújar y emprendió una marcha nocturna en dirección a Bailén para intentar escapar hacia los pasos de Sierra Morena.
Para colmo de los franceses, su marcha fue muy lenta porque cargaban con un enorme convoy de equipaje y botín fruto de los saqueos que habían realizado en Córdoba, lo que retrasó enormemente a su vanguardia.
El resultado de ese día
Ninguno de los dos bandos sabía con precisión matemática dónde estaba el otro. Los españoles pensaban que los franceses seguían en Andújar, y los franceses creían que Bailén estaba despejado.
Este movimiento a ciegas provocó que, en plena madrugada —ya entrando en el 19 de julio, alrededor de las 3:00 a.m.—, la vanguardia de Dupont chocara de frente y por sorpresa con las avanzadillas españolas en el puente del río Rumblar. Así comenzó, de forma inesperada para ambos, la histórica Batalla de Bailén.
El 19 de julio de 1808 es el día en que se consumó el desastre para las armas imperiales de Napoleón. Fue la jornada de la batalla propiamente dicha: un enfrentamiento brutal bajo el asfixiante calor del verano jiennense.
El desarrollo de este día histórico se divide en varias fases críticas:
1. El choque de madrugada (03:00 - 05:00)
La vanguardia francesa choca por sorpresa con los destacamentos españoles en el río Rumblar. Al enterarse, el general español Teodoro Reding despliega rápidamente a sus hombres en una línea defensiva en forma de media luna a las afueras de Bailén, bloqueando por completo la carretera.
2. Los ataques desesperados de Dupont (05:00 - 12:00)
A medida que las tropas de Dupont van llegando al frente a cuentagotas (retrasadas por el convoy de equipajes), el general francés lanza hasta tres ataques masivos para romper las líneas españolas.
El factor clave: Los españoles aguantan firmes gracias a una excelente colocación de la artillería.
El "arma secreta" local: El calor supera los 40 °C. Los soldados españoles cuentan con suministro constante de agua gracias a los aguadores de Bailén (un esfuerzo en el que destacó la heroína local María Bellido). Los franceses, exhaustos por la marcha nocturna, asfixiados por sus gruesos uniformes de lana y sin agua, caen deshidratados en pleno combate.
3. El ataque final de los Marines imperiales (12:30)
Desesperado al ver que el general Castaños viene persiguiéndolo desde Andújar por su retaguardia, Dupont quema su último cartucho: lanza a la mítica Guardia de Marines Imperiales, su tropa de élite. Aunque logran romper la primera línea española, Reding contiene el ataque y los franceses terminan siendo repelidos con bajas altísimas.
4. El alto el fuego (13:00)
Completamente exhausto, con sus hombres desmoralizados, herido él mismo en la cadera y atrapado entre dos fuegos, Dupont solicita un armisticio a la una de la tarde. Los combates principales se detienen.
Un giro dramático al final del día
Por la tarde, otra división francesa comandada por el general Vedel llega desde La Carolina y ataca por la espalda a los españoles en Bailén, ignorando que se había pactado una tregua. Tras algunos combates menores, Vedel recibe una orden directa de Dupont para detener el ataque.
La jornada del 19 de julio termina con el ejército napoleónico vencido en el campo de batalla, dando pie a las negociaciones que culminarían tres días después con la capitulación total.
El impacto histórico: Fue la primera derrota de un ejército de Napoleón en campo abierto en toda Europa, destruyendo el mito de que los ejércitos imperiales eran invencibles.
Tras el alto el fuego del 19 de julio, la guerra se trasladó de las armas a los despachos. Esos tres días (del 20 al 22 de julio de 1808) estuvieron llenos de una tensión política y militar extrema, donde se negoció el destino de casi 18 000 soldados franceses.
Lo que ocurrió día a día fue lo siguiente:
20 de julio: Comienzan las negociaciones bajo amenazas
El general francés Pierre Dupont y el general español Francisco Javier Castaños se reúnen para negociar los términos de la rendición.
La postura francesa: Dupont sabe que militarmente está perdido, pero intenta salvar el honor. Propone que sus tropas se retiren pacíficamente hacia Madrid.
La postura española: Castaños se niega en redondo. Sabe que tiene la ventaja y exige la rendición incondicional. Para presionar a Dupont, Castaños le lanza un farol (un engaño): le asegura que un enorme ejército español viene de camino para aplastarlos si no firman ya. Además, intercepta correspondencia francesa que confirma que Dupont no recibirá refuerzos de Madrid.
21 de julio: El pánico de Vedel y el acuerdo definitivo
Mientras se negocia, llega un rumor al campamento del general francés Dominique Vedel (cuya división no había sido derrotada el día 19) de que los españoles van a atacar. Preso del pánico, Vedel rompe la tregua unilateralmente y huye con sus tropas hacia los pasos de Sierra Morena para intentar salvarse.
Al enterarse, Castaños monta en cólera y le da un ultimátum brutal a Dupont: o Vedel regresa y se entrega, o pasará a cuchillo a todos los soldados franceses que ya están retenidos y desarmados desde el día 19. Dupont, aterrorizado por la posible masacre de sus hombres, envía una orden fulminante a Vedel exigiéndole que dé la vuelta y se entregue. Vedel, sin otra opción, obedece y regresa a Bailén para sumarse a la rendición.
22 de julio: La firma de la Capitulación de Andújar
Por fin, el 22 de julio se firma oficialmente la Capitulación de Andújar. Los términos acordados fueron históricos y muy duros para el bando imperial:
Las tropas de Dupont (unos 8 000 hombres) se convertían en prisioneros de guerra.
Las tropas de Vedel (unos 9 000 hombres) debían entregar sus armas, aunque técnicamente no se les consideró prisioneros de guerra en el texto oficial para salvar su honor.
Se acordó que todos ellos serían trasladados a Sanlúcar y Cádiz para ser repatriados a Francia a bordo de barcos españoles (una promesa que, debido a la presión popular y a la desconfianza de la Junta de Sevilla, España terminó incumpliendo, enviando a la mayoría de los prisioneros al trágico e infame cautiverio de la isla de Cabrera).
El epílogo: El 22 de julio se cerró oficialmente el episodio de Bailén. Cuando la noticia de la capitulación llegó a Madrid, el hermano de Napoleón, el rey José I Bonaparte (Pepe Botella), entró en pánico y huyó de la capital con todo su gobierno apenas diez días después de haber llegado.
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