Los planes de la sublevación militar del 17 de julio de 1936 en Melilla fueron descubiertos debido a la filtración de un informante civil y el posterior registro policial en el centro de operaciones secreto de los conspiradores. Esto obligó a los golpistas a adelantar el levantamiento armado en el Protectorado de Marruecos antes de la fecha inicialmente prevista. El complot se desmoronó detalladamente a través de los siguientes hechos encadenados:La denuncia de Álvaro GonzálezLa mañana del 17 de julio, un militante local de la formación derechista Unión Republicana llamado Álvaro González, quien conocía los detalles de la conspiración, informó al dirigente socialista local sobre el inminente golpe. Esta información llegó rápidamente al general Manuel Romerales, comandante militar de la circunscripción de Melilla y fiel al gobierno constitucional.El registro en el departamento de cartografíaEl general Romerales ordenó investigar la denuncia. Pasadas las tres de la tarde, envió una patrulla de la Guardia de Asalto liderada por el teniente Rogelio Zaro a registrar la comisión de límites cartográficos de la ciudad. Este lugar servía como depósito clandestino de armamento y punto de reunión clave para los cabecillas de la trama.El estallido anticipado de la sublevaciónAl verse acorralados por las fuerzas del orden del gobierno, los oficiales golpistas allí presentes, encabezados por el coronel Darío Gazapo, decidieron no rendirse. Gazapo llamó inmediatamente de refuerzo a una unidad de la Legión Extranjera, consiguieron neutralizar y desarmar a la patrulla del teniente Zaro y proclamaron de urgencia el estado de guerra, adelantando por sorpresa el golpe de Estado en África.¿Te gustaría profundizar en cómo reaccionó el gobierno central de Madrid en las horas posteriores al enterarse de este suceso, o prefieres saber qué ocurrió con el general Romerales tras el golpe?
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