ORIGEN DE LA EXPRESIÓN: "FIÁTE DE LA VIRGEN Y NO CORRAS"

 




 GIL ROBLES:  [...] No pretendáis, Sres. Diputados, que yo vaya :on esto a incurrir en la inocencia de buscar una división en el Frente Popular . (Exclamaciones y ramores.) No me voy a referir a esa cordialidad evidentísima que nace de la pelea pintoresca de vuestros órganos de Prensa, y que constituye hoy el solaz máximo de casi toda España, no. (Rumores.-E1 Sr. Carrillo: ¡Fíate de la Virgen. y no corral!) [...]

Nota
El político  que interrumpe las palabras de Gil Robles es Wenceslao Carrillo, padre de Santiago Carrillo





ORIGEN DE LA EXPRESIÓN: "¡FIÁTE DE LA VIRGEN Y NO CORRAS!"


Esta expresión popular, cargada de ironía y realismo, se utiliza para advertir a alguien de que no debe confiar ciegamente en la suerte, en los demás o en la ayuda divina, sino que debe poner de su parte y actuar con prudencia. Es el equivalente castizo al clásico "A Dios rogando y con el mazo dando".  

Aunque su uso es puramente coloquial, los expertos en el origen de los dichos (como José María Iribarren) apuntan principalmente a dos posibles orígenes históricos:


1. La hipótesis histórica: La Primera Guerra Carlista (La más aceptada)

La explicación con más fuerza nos traslada al siglo XIX, concretamente al año 1835, durante la Primera Guerra Carlista.

El pretendiente al trono, Carlos María Isidro de Borbón, en un rapto de fervor religioso, nombró formalmente a la Virgen de los Dolores como "Generalísima" de sus ejércitos. Sin embargo, la protección celestial no fue suficiente en el campo de batalla: en la batalla de Mendigorría (Navarra), las tropas carlistas sufrieron una dura derrota a manos de los liberales (isabelinos) y se vieron obligadas a huir en desbandada.  Al verlos correr para salvar la vida, los soldados liberales se burlaron de ellos gritándoles con ironía: "¡Fíate de la Virgen y no corras!".  


2. La leyenda taurina


Existe otra versión, recogida por el escritor Joaquín Bastús en el siglo XIX, que sitúa el origen en una plaza de toros.

Cuenta esta historia que había un torero extremadamente temerario que arriesgaba su vida más de la cuenta alegando que estaba completamente protegido por la Virgen, a la que se encomendaba antes de cada faena. Como era de esperar, un día el toro lo cazó y le dio una grave cornada. Mientras el torero salía corriendo hacia la enfermería para salvar el pellejo, un espectador desde la grada le gritó la famosa frase en tono de burla. Sin embargo, la mayoría de los investigadores consideran que esta versión es más bien una leyenda urbana posterior.  

En resumen: aunque seas una persona muy devota o confíes mucho en tu buena estrella, si viene el toro (o el enemigo), ¡más vale que uses las piernas!


ESTÁ EXPRESIÓN SE USÓ EN LA SEGUNDA REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL


Aunque la expresión nació en el siglo XIX con las Guerras Carlistas, durante la Segunda República y la Guerra Civil española vivió una auténtica "segunda juventud".

Se convirtió en un dardo político y satírico muy utilizado, especialmente por el bando republicano y las fuerzas de izquierda, debido a su marcado tono anticlerical e irónico.

Aquí tienes algunos ejemplos de cómo y dónde se usó en ese periodo:


1. En las tensas sesiones de las Cortes (1936)

El dicho se utilizaba como arma arrojadiza y burla parlamentaria en los encendidos debates de la Segunda República.

El dato histórico: En el diario de sesiones de las Cortes del 16 de junio de 1936 (apenas un mes antes del estallido de la guerra), durante un tenso debate parlamentario, un diputado de las izquierdas (el Sr. Carrillo) interrumpió un discurso de la oposición de derechas gritando precisamente: "¡Fíate de la Virgen y no corras!" para mofarse de sus argumentos y de su confianza en las fuerzas tradicionales.


2. Sátira en la prensa republicana y de izquierdas


Durante la guerra, el bando republicano utilizó la frase con mucha frecuencia en carteles de propaganda, periódicos y revistas satíricas.

Dado que el bando franquista (autodenominado "nacional") se vinculaba estrechamente con la Iglesia católica, la Iglesia militante y la protección de la Virgen (como la del Pilar o la de Covadonga), los republicanos recuperaron el refrán.

Lo usaban en caricaturas para burlarse de los soldados nacionales o de los requetés navales (que, curiosamente, eran los herederos directos de aquellos carlistas del siglo XIX), sugiriendo que, por muchas medallas y detentes que llevaran en el pecho, las balas y los avances republicanos los harían correr igual.


3. Adaptaciones populares: "¡Fíate de la CNT..."


El ingenio popular y la fragmentación política de la guerra hicieron que la frase se adaptara a las circunstancias cotidianas. El escritor Andrés Trapiello recoge testimonios de la época en los que la gente común, cansada de las disputas entre las propias facciones del bando republicano, adaptaba el dicho a pie de calle diciendo cosas como: "¡Fíate de la CNT (o de la FAI) y no corras!", usándolo de forma generalizada cuando no te podías fiar de las promesas de ningún comité ni partido.

En definitiva, fue una frase que encajó a la perfección con el clima de polarización de los años 30, sirviendo para鉄_satirizar la religiosidad del bando enemigo y como advertencia cínica en tiempos donde la supervivencia dependía de la rapidez de tus piernas y no de los milagros.


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