¿Qué pensaría Santiag Carrillo de la llamada actualmente corrección politica?


Para analizar qué pensaría Santiago Carrillo (1915-2012) sobre la llamada corrección política y las dinámicas culturales contemporáneas, es necesario situarlo en su tradición ideológica: el marxismo clásico, la tradición del Partido Comunista de España (PCE) y el pragmatismo del eurocomunismo.

Aunque no vivió la eclosión más reciente de la "cultura de la cancelación" o el debate hiperbolizado sobre el lenguaje en redes sociales, su trayectoria política y sus intervenciones públicas permiten deducir una postura crítica y distante hacia este fenómeno.

1. Primacía de lo material sobre lo simbólico

Para un líder formado en el materialismo histórico, el motor de la política es la lucha socioeconómica: las condiciones de vida de la clase trabajadora, la desigualdad, los salarios, el empleo y los servicios públicos.

La crítica marxista clásica: Carrillo habría considerado que centrar el debate político en la corrección del lenguaje o las normas de etiqueta social traslada la lucha desde el ámbito material (el capital frente al trabajo) hacia el ámbito meramente superestructural o simbólico.

Riesgo de distracción: Probablemente vería la hiperfijación en la "corrección política" como una distracción ideológica que diluye las reivindicaciones estructurales de la izquierda tradicional.

2. Pragmatismo, consenso y mayorías sociales

Uno de los rasgos distintivos del Carrillo de la Transición fue el realismo político y la búsqueda de acuerdos amplios (como los Pactos de la Moncloa o la redacción de la Constitución de 1978).


Eurocomunismo (Carrillo)    vs.    Corrección Política / Purismo

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Construcción de mayorías           Rigidez ideológica

Diálogo institucional              Vigilancia del discurso

Enfoque en poder real              Enfoque en dogmas morales

Carrillo entendía la política como el arte de sumar a sectores heterogéneos para alcanzar el poder institucional o consolidar la democracia.

La rigidez moral, las dinámicas de "cancelación" o la imposición de códigos de conducta estrictos le habrían parecido contraproducentes, al alienar a capas amplias de la población trabajadora y dificultar la creación de frentes populares o progresistas amplios.

3. El lenguaje como herramienta de persuasión popular

Como periodista y comunicador directo, Carrillo abogaba por un discurso claro, incisivo y comprensible para el ciudadano de a pie.

Desconfianza hacia el elitismo académico: Habría percibido las normas del lenguaje políticamente correcto o las jergas hiperreguladas como construcciones elitistas u originadas en entornos académicos y burocráticos, alejadas de la realidad del pueblo.

El riesgo del distanciamiento: Para un político que buscaba movilizar a la masa obrera, utilizar o exigir un código lingüístico artificioso se consideraría un obstáculo para la conexión con la base social.

4. Universalismo frente a la fragmentación identitaria

Si bien Carrillo y el eurocomunismo apoyaban la emancipación de las mujeres y las libertades civiles, lo hacían desde una perspectiva universalista de derechos e igualdad de clase.

La "corrección política" moderna a menudo está ligada a la política de identidades (identity politics).

Desde el prisma de la izquierda tradicional que representaba Carrillo, la parcelación de la sociedad en colectivos atomizados en función de su identidad corre el riesgo de romper la solidaridad de clase y debilitar un proyecto colectivo nacional.

En resumen: Santiago Carrillo habría mirado la corrección política actual con escepticismo. Aunque no habría rechazado la defensa de los derechos de las minorías, habría criticado que la izquierda sustituyera las grandes batallas socioeconómicas por batallas morales o lingüísticas que, a su juicio, dividen a las clases populares y distraen de la transformación de las estructuras del capital.





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