CHESTERTON Y ESPAÑA. FRAGMENTOS
Un pueblo cordial y generoso
Chesterton sentía gran interés por España, nación que visitó en tres ocasiones. Escribió El retorno de Don Quijote y dedicó dos ensayos al libro de Cervantes; compuso un poema sobre la batalla de Lepanto, y luchó por desmontar prejuicios sobre España, precisamente en Inglaterra, cuna de la leyenda negra. Y no menos llamativo: aunque murió en vísperas de nuestra Guerra Civil, Chesterton advirtió que España era «el verdadero campo de batalla entre las piezas espirituales de nuestra época». Éstos son fragmentos de artículos recopilados en El color de España (Ediciones Espuela de Plata):
enlaceFestividad grave y solemne. EL COLOR DE ESPAÑA Y OTROS ENSAYOS.
«Lo primero que llama la atención [al viajero en España] es el cambio de esa atmósfera de frivolidad dura y estéril a una festividad grave y solemne. Los españoles aún poseen más costumbres que modas, y sus costumbres les son naturales. [La fiesta de los Reyes Magos es] un magnífico ejemplo de cómo unas gentes que conservan ese instinto popular son capaces de poner en acción un poema. (…) Se imagina a los Reyes acercándose más cada día, y si hay imágenes de esas figuras sagradas, se las hace avanzar un poco cada noche. Esto resulta ya extrañamente impresionante, bien se considere como un juego de niños o como una meditación mística sobre los misterios del tiempo y el espacio. [Es] ejemplo de algo que la gente podía crear en épocas más sencillas: un drama completo y concreto perfectamente sencillo e insondablemente profundo. Lo que quiero saber con respecto a la civilización moderna, que se preocupa tanto por la belleza, es por qué no es capaz de producir esas cosas bellas».
Toledo: no fue el IslaM. EL COLOR DE ESPAÑA Y OTROS ENSAYOS.
«Toledo se asemejaba a Jerusalén mucho más de lo que Jerusalén se asemejaba a la mayor parte de sus propias fotografías. Es una de esas regiones salpicadas de olivos robustos y surcadas por intrépidos viñedos. (…) Sé que se acostumbra a hablar de la influencia morisca, como si la que es una influencia mediterránea hubiese sido siempre una influencia musulmana. Creo que se trata de un completo error. La conexión indefinible que une a una ciudad como Toledo con una ciudad como Jerusalén existía mucho antes de que naciera Mahoma. Siguió siendo esencialmente una conexión cristiana mucho tiempo después. (…) El Islam no pudo plantar esos viñedos, pues prohibía el vino. No esculpió imágenes, pues prohibía las estatuas. No encontró la devoción caballeresca por la dama buscándola en el harén, ni pudo hallar todas esas leyendas sobre la Madre y el Niño en la aridez del dogma islámico del aislamiento de Dios».
La fría sombra de El Escorial. EL COLOR DE ESPAÑA Y OTROS ENSAYOS
«Olvidamos [sobre Felipe II] que sus enemigos religiosos eran en su mayoría calvinistas y hombres aún más sombríos que él. Olvidamos que la mayoría de los mártires [que persiguió] eran calvinistas que habrían construido algo mucho más inhumano que El Escorial, si no hubieran sido demasiado inhumanos como para construir algo. Durante mucho tiempo, El Escorial ha representado a Felipe II y Felipe II ha representado a España. Todo lo que es duro y sombrío en ese palacio se ha asociado con todo un pueblo que no es en realidad duro ni sombrío, sino, en muchos aspectos, sumamente cordial y generoso».

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